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MI HISTORIA

Nunca se me olvidará el día en que un adolescente se acercó a mí mientras escribía en la plaza de Bacalar, México, y me preguntó qué había estudiado. Yo le contesté: «Historia del Arte», mientras improvisaba un poema con la palabra “pizza” para un argentino que trabajaba en la pizzería de la plaza. El joven me miró algo contrariado, como si jamás hubiera escuchado esas tres mágicas palabras. «¿Y puedes trabajar de eso?», preguntó precipitadamente. «¡Pues claro!», dije con una sonrisa que brotó de mis adentros, como si gracias a su pregunta hubiera integrado una nueva parte de mi ser. «¿Es que acaso no me ves?».

 

Improvisar con mi máquina de escribir ha sido el aprendizaje más crudo y palpable de toda mi vida. Una actividad que me ha llevado a conocer cada parte de mí misma a fuerza de calle y encuentros, personas e identidades. Todo empezó en 2012, cuando conocí a Antoine Bérard en la plaza del Pompidou en París. Mi hermano y yo íbamos caminando por la Rue Rambuteau cuando de repente le vimos entre la multitud. No podíamos creerlo. ¡Un poeta à la demande! Antoine nos inspiró de tal forma que, guiados por su consejo e invitación, unos meses después nacía Momentoverso en Madrid, proyecto que mi hermano Alejandro dio vida con su Olivetti pluma 22 en la Plaza Santa Ana y al cual me uní poco después. 

Antoine Bérard

Alejandro Panés

La primera vez que conseguí reunir el valor para salir a la calle a escribir fue en la Feria del Libro de Madrid. Recuerdo que me temblaban las manos y el corazón me latía tan fuerte que tenía que respirar hondo para poder hablar. Cientos de preguntas invadieron mi mente: ¿Qué hago aquí? ¿Seré capaz de escribir buenos poemas? ¿Estoy preparada para hacer esto? ¿Qué pensará la gente? Y así un interminable etcétera que no tuve más remedio que ignorar y que se disipó en el preciso instante en que un hombre se acercó a mí y me pidió un poema sobre la ira. Parecía muy alterado y decepcionado y le pregunté si estaba bien. «Un hombre me ha insultado por la calle porque soy colombiano». Me puse a escribir de inmediato y mientras las palabras iban tomando forma sentí que aquel momento estaba siendo un momento de transformación. No sabía muy bien qué se estaba transformando exactamente pero podía sentirlo, como si la máquina fuera un elemento canalizador de aquella energía que ese hombre trajo a mi mesita plegable y que ahora se fundía entre mis manos. Lo que estaba sucediendo en aquellos tres metros cuadrados de asfalto era algo de extrema trascendencia pues al terminar el poema y leérselo en voz alta, pude ver como una sonrisa se dibujaba en su rostro y cómo la ira se había transformado en complicidad, quizá compasión. Ya no había más dolor en su voz, sino una sensación de paz (por su parte) y de catarsis (por la mía) al comprender que no sólo había dado fruto a una creación poética a través de una situación real y presente sino que con ella había conseguido ayudar a alguien. No hicieron falta demasiadas palabras. El mero acto de escuchar y de plasmar mi visión en un papel fue suficiente para que aquel hombre se sintiera sostenido, visto y escuchado durante unos instantes. Y ese es para mí el poder de esta actividad. 

 

 

En 2015 decidí que había llegado el momento de sacar la máquina fuera de España y realicé un viaje de 9 meses por Norteámerica. De mercado en mercado, de calle en plaza y de parque en avenida, recorrí desde ciudades inmensas e hiperpobladas como Los Ángeles hasta pueblecitos perdidos en las montañas de Oaxaca en México, e improvisé miles de poemas a personas que jamás volveré a ver y que quizá tengan el poema que les escribí colgado en la nevera o guardado en el cajón de la mesilla.

Además de Estados Unidos, México y Canadá, mis viajes me han llevado a improvisar en lugares como Costa Rica, Nicaragua, Indonesia, Cuba, Francia y el archipiélago de Hawaii. 

Esta forma de vida, la cual considero privilegiada, me ha llevado a presenciar y vivir historias únicas y momentos íntimos con miles de personas que, aunque de diferentes culturas, clases sociales, contextos y mentalidades, han parado sus vidas durante unos minutos para hablar conmigo y contarme sus historias, sus secretos, sus alegrías y pesares, quedando todo ello plasmado en un poema (y un recuerdo) único. En todas y todos ellos me he visto reflejada, y gracias todos esos encuentros me he construido hasta el día de hoy. 

BIO

Nací en Madrid en 1989. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, he realizado estudios de Humanidades en l´Université de Versailles Saint-Quentin-en-Yvelines (París) y de Psicología en la Universidad Peruana Cayetano Heredia (Lima). He trabajado en museos nacionales tanto en Francia (Musée Gustave Moreau) como en España (Museo Nacional del Prado) y soy integrante de Momentoverso.

Mis poemas han sido publicados en revistas digitales como Oculta Lit, Kokoro o La Rabia del Axolotl. He participado en la antología de relatos pulp She was so bad (Aloha Ed., 2016) y soy autora de El arlequín sentado (Torremozas, 2017). En 2017 fui galardonada con el XXIX Premio Ana María Matute de Narrativa de mujeres por mi relato “Donde nadie nos quiere“.